Aunque de forma cotidiana nos encontramos con las palabras arte y estética, probablemente se nos puede hacer un poco complejo definirlas con precisión teniendo en cuenta todo lo que pueden representar. Si fuera necesario condensar estas dos palabras a su definición más básica, creo que podría resumirse en que: el arte es un medio de expresión, y la estética se refiere a la belleza.
Si bien el arte algunas veces puede entenderse como una habilidad que posee una persona a través de la experiencia, la dedicación y el perfeccionamiento, realmente es algo más “sencillo”. Si nos enfocamos en la música para poner un ejemplo, podríamos entender que, si alguien desea expresar una idea a partir del canto, el ritmo o los sonidos, no es necesario que sea un músico experto para hacerlo. La música es un lenguaje que puede ser accesible de forma empírica o instintiva, pero también a través del estudio académico. Por esta razón, muchas composiciones musicales, así sean superficiales o complejas, tienen la intención de comunicar una idea o pensamiento, ya sea de forma consciente o inconsciente.
Por otro lado, el concepto de estética requiere que abramos nuestras mentes, ya que, si la estética está relacionada con la belleza, es preciso entender que lo que es bello para unas personas, no lo es necesariamente para otras. Puede que un estándar de lo bello sea lo armonioso, lo equilibrado o lo preciso, pero esas cualidades empiezan a ser desplazadas por las respuestas sensoriales y emocionales que generan en cada persona las diferentes características de su entorno. Quizá para algunas personas el sol de la mañana no sea tan hermoso como el cielo estrellado en la noche; es válido decir que ambos son hermosos, pero las sensaciones y las emociones que producen en cada persona son diferentes y, aunque no necesiten ser justificadas, deben ser respetadas.
Estandarizar el concepto de la belleza es casi un delito. ¿Por qué no tomar como ejemplo las personas, animales o plantas, que por esa misma cualidad de seres vivos que somos, se nos adjunta la imperfección como parte natural de nuestras formas? Dientes torcidos, medidas muy anchas o muy largas, poco o mucho pelo, deformidades en extremidades y una lista interminable de características que, mientras para unos son sinónimo de fealdad, para otros es el sello distintivo de un ser vivo que es amado incondicionalmente. Hay personas cercanas a nosotros que aunque no pasarán un casting para modelar, nos generan una respuesta emocional, en que ese concepto de belleza, se aprecia desde una perspectiva muy íntima, fundamentada en el argumento de lo que son y lo que representan, y no en cómo son respecto a una noción estándar de belleza. Sin embargo, también hay personas que, como se dice popularmente, “son bellas por dentro y por fuera”.
Así mismo, regresando al caso de la música, el sonido distorsionado y penetrante de una guitarra eléctrica es algo bello para unas personas, mientras que para otras es solo ruido. ¿Qué podría explicar ese fenómeno? Básicamente, sería lo mismo planteado anteriormente: no es el sonido en sí, es la respuesta emocional a todo un contexto cultural, intelectual y sensorial que produce ese instante sonoro en quien lo aprecia.
De todas formas, el manejo de la estética en la música puede ser “manipulado” para ofrecer una variedad de emociones en las personas. La exploración en cómo controlar ese concepto estético, es la que probablemente acentúa la diferencia entre obras musicales muy elaboradas, obtenidas a partir de técnicas avanzadas de composición, respecto a creaciones musicales menos complejas que tienden a repetir estándares sonoros, pero que igualmente generan una respuesta emocional y sensorial en el público que las prefiere.
Podría pensarse entonces que el manejo de la estética en una canción, determina su género musical. Por ejemplo, si se desea comunicar el sentimiento de enamoramiento, usando la música como medio de expresión, cada compositor podría recurrir a comunicar esa idea usando el concepto estético de un vallenato, o una balada, una canción de salsa, o una de heavy metal; finalmente lo que se busca es transmitir la idea, pero por un medio que genere una respuesta emocional en quien la escucha. El arte y la estética están estrechamente relacionados.
Deseo aclarar que lo que acaban de leer es una reflexión personal y no debe tomarse como una verdad única, ya que este tema es manejado por varias disciplinas académicas, en que la argumentación de estos asuntos es bastante extensa.
Imagen: @pixabay_27308
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En mi caso, querido Juan Carlos, he incursionando principalmente en dos artes (la música y la literatura) y coincido en que son formas expresivas que persiguen la belleza, tanto desde sus manifestaciones más «orgánicas» hasta las más elevadas que se van perfeccionando con el desarrollo de técnicas que hacen del impulso creativo una creación coherente y armónica que, no sólo transmite emociones y sentimientos, sino que también enseña la manera de transmitirlos. En este sentido, debo decir que usted, mi querido amigo, es una persona que ha logrado articular en su experiencia y en su labor profesional, todos estos elementos. En otras palabras, es un gran artista y un inmejorable maestro. Gracias por eso…
Maravilloso comentario, y lo valoro por venir de una persona con quien compartí ese regalo de la vida que es tocar música y llenar de sonidos un escenario. Me parece llamativo algo que dice respecto a la música y la literatura, porque eso comprueba que el arte sensibiliza, y que quien empieza a involucrarse con alguna de estas formas de expresión, siempre resulta dejándose influir por otras manifestaciones, como la pintura, el cine, la fotografía, la danza, la poesía, y muchas otras formas de expresar, sentir y crear. Gracias Víctor por su valioso aporte para este artículo.